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EL VIENTO MONTAÑERO
Son mis ojos grandes ventanas
abiertas a los cuatro vientos.
¡Como penetra en mis entrañas
cuando camino por los senderos!
Respiran mis pulmones aromas
de plantas mediterráneas:
de la encina que protege las tierras
el lirio símbolo de pureza,
del naranjo que representa la inocencia
de la ortiga que favorece la lujuria
del trébol símbolo de sabiduría.
o de la palma que alimenta la fortuna.
Qué bonito sería
que el viento fuera mi mensajero,
que te acariciara con mis versos,
y tu respuesta fuera, una brisa de besos.
No necesito vacuna ni medicina,
que extermine este delicioso virus,
mágico compañero de toda mi vida.
Son los roquedos presas de mis manos
y mis dedos buscan sus agarres
con la delicadeza de los enamorados.
Tan sólo quiero que por mis venas
circulen arroyos y torrentes bravos
que mantengan mi ilusión montañera
y que tiemble tu cuerpo cuando mis versos leas.
Elda 3 de Enero de 2017-Jesús Gandía Núñez
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