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sábado, 22 de septiembre de 2018

Peces de estanque





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Peces de estanque

Dichosos por sentirse libres,
felices hasta cierto punto
y el punto lo ponen ellos
pues son dueños
de serlo cuando lo desean.
Girando en el pequeño estanque.
Unos con colores brillantes,
otros con escamas grises
que apenas se perciben.

Eso es lo que somos
en este volátil mundo
que nos enmarca en la charca de la vida.
Sin poder salir del agua,
sin movernos mas allá de la charca.
Encadenados al líquido que nos protege,
siempre con miedo a la sequía,
pero dando gracias.
Haciendo grupo de familia,
admitiendo amigos que nos estiman,
amando con cada branquia
con la que se respira.
Dando coletazos cuando hace falta
y danzando bajo el agua
la mas armónica danza
de esta bandada de peces que me inspira.

Elda 22 septiembre 2018
Jesús Gandía Núñez

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Tras el estiaje

Tras el estiaje


(Trinitario XVIII)

Otra temporada larga sin vernos Trinitario.
Los veranos son largos
y solemos dispersarnos.
Pero en Septiembre
vuelven las aguas a su cauce.

Al llegar, una grata sorpresa,
un conejito bebía en la charca
 y salió corriendo asustado.
Señal que, aunque poca,
va habiendo algo de vida en el pinar.
Aunque la charca está verde
y con un nivel de agua escaso
 ya se van viendo algunos renacuajos.

Hoy el calor me supera,
a este paso pocos tratos
haré con satanás y sus calderas.
Sin embargo el día luce impresionante
con un azul fantástico
y un sol que cae a plomo y  entusiasmado
de dar brillo a este nuestro Levante.

Elda 21 septiembre 201
Pinar del Trinitario
Jesús Gandía Núñez

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Homenaje a todos los montañeros que nos faltan





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Homenaje a todos los montañeros que nos faltan

Se fueron y eran pioneros atrevidos.
Se fueron siendo entusiastas  montañeros.
Pero antes fue su voluntad
la que nos trazó rutas y caminos.

Se fueron generaciones de
senderistas amigos
que culminaron mil cimas
y nos marcaron infinidad
de rincones bellos.

Hoy los homenajeamos
con esta Santa Misa,
hoy les agradecemos
todo lo que aprendimos
de ellos.

Aleluya montañeros,
que en el cielo brillen
vuestras mochilas,
igual que lo hicieron
sobre las montañas
de nuestro pueblo.

Bolón 23 Septiembre 2018
Jesús Gandía Núñez

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viernes, 21 de septiembre de 2018

¡Qué horror!





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¡Qué horror!

Se oían cencerros por la pradera 
y cuando me crucé con las vacas
me dirigieron un ¡Muhuu! 

con mucho estruendo;
luego oí que rumoreaban entre ellas
“ ¡vaya espantapájaros!
si parece más que un hombre un reclamo”;

pero haciendo caso omiso,
aunque muy extrañado
del lenguaje de semejantes vacas,
seguí mi camino hacia el río.

No había andado veinte pasos
cuando una ardilla, desde un pino,
se reía en mi cara a carcajadas;
y me dijo toda irónica:
“ jamás había visto humano
con andar tan desgarbado”
Ante semejante agravio,
mi humor se volvió ira
y casi acabo con la descarada ardilla.

Llegando al puente del río
ya se oía, el croar de las ranas
en las charcas de la orilla;
pero lo que me sacó de quicio
fue que una de ellas me dijera:
“qué insulto más estrafalario
para tan bella pasarela,
que la cruce alguien
que parece de la edad de piedra”

Empecé a darle vueltas a la cabeza
como si se tratara de una barrena;
¿Cómo era posible que a mi paso
todos los animales hablaran?

Y en eso una mariposa,
que me revoloteaba,
me aclaró la historia:

“¿No sabías que una bruja nos maldijo?
Y pronosticó que no hablaríamos
hasta que pasara por este bosque,
humano con tan mala facha”

Me miré de arriba abajo
y no tuve más remedio
que asentir con la cabeza;
porque llevaba puesto:

un pijama de lana,
una chistera por montera,
una coliflor de mochila,
gafas de buceo para la vista
y como garrote me apoyaba
en la fregona de mi casa.

Avergonzado salí corriendo del bosque 
y regresé a mi cama
de donde ahora me despierto
haciendo ¡Muhuu! Como las vacas.

Elda 21 Septiembre 2018
Jesús Gandía Núñez

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jueves, 20 de septiembre de 2018

Qué seríamos sin los niños




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¿Qué seríamos sin los niños?

Sí desde luego que sí,
los niños lo cambian todo.

Si se pasea en silencio
por las mañanas,
es porque ellos están en el colegio.

Si los parques están tristes
y casi abandonados
es porque sólo habemos viejos.

¡Todo cambia por las tardes!
en este mes de septiembre,
los niños están en la calle;
aún disfrutan de medias vacaciones escolares.

Lo mismo te atropellan
con patines por la acera
que en el parque te golpean
zambombazos con la pelota.

Hasta los pájaros desaparecen
en la tardes de Septiembre.
Y es que los niños son la alegría.
No se entendería un mundo
sin esta algarabía.

Seríamos como momias egipcias;
solo caminaríamos
arrastrando historias añejas
y telarañas cubiertas de quejas.

¡Viva la alegría de los niños!
que a los pajarracos,
ya se yo donde encontrarlos...
 aparecen por casi todas las esquinas.

Elda 20 Septiembre 2018
 Jesús Gandía Núñez

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miércoles, 19 de septiembre de 2018

Somos el espejo de los niños (microrrelato para Té con Tagore)


                                                         513







Somos el espejo de los niños
  (Microrelato)

Estoy frente a un colegio de pequeños. Han salido los niños al recreo.
Lo han hecho en tropel y con energía, esa que nos falta a los mayores.
El griterio es inmenso. Se forman diversos grupos de juegos, otros sólo están pendientes de su almuerzo.
Está el grupo de superactivos, que no cesan de correr y dar saltos.
Tambien el corrillo de los más tranquilos que se sientan pero conversan a voz en grito.
Luego observo a los esquivos, que van “a su bola”, y no parece que tengan amigos.
Han pasado 10 minutos y aunque sigue el griterío, parece que cesan las carreras y los saltos.
Se han ido organizando; ahora los líderes han acaparado el protagonismo. Son los que mueven el cotarro.
Si este reflejo lo trasladamos a los adultos, pronto veremos que somos el espejo de los pequeños.
Primero soltamos toda la energía y nos manifestamos cuando la ocasión lo demanda. Pero pronto esa euforia se acaba y como simples borreguitos seguimos la pauta que, los de “lengua larga”, nos marcan.

Jesús Gandía Núñez
18 Septiembre de 2018



martes, 18 de septiembre de 2018

Somos el espejo de los niños


                                                         513




Somos el espejo de los niños
        (Microrelato)

Estoy frente a un colegio de pequeños. Han salido los niños al recreo.
Lo han hecho en tropel y con energía, esa que nos falta a los mayores.
El griterio es inmenso. Se forman diversos grupos de juegos, otros sólo están pendientes de su almuerzo.

Está el grupo de superactivos, que no cesan de correr y dar saltos.
También el corrillo de los más tranquilos que se sientan pero conversan a voz en grito.
Luego observo a los esquivos, que van a su bola, y no parece que tengan amigos.

Han pasado 10 minutos y aunque sigue el griterío, parece que cesan las carreras y los saltos.
Se han ido organizando; ahora los líderes han acaparado el protagonismo. Son los que mueven el cotarro.

Si este reflejo lo trasladamos a los adultos, pronto veremos que somos el espejo de los pequeños.
Primero soltamos toda la energía y nos manifestamos cuando la ocasión lo demanda. Pero pronto esa euforia se acaba y como simples borreguitos seguimos la pauta que... los de lengua larga nos marcan.

Jesús Gandía Núñez