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martes, 14 de junio de 2022

LOS EXCESOS SE PAGAN

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LOS EXCESOS SE PAGAN

 

Se retuercen los álamos,

se resquebrajan sus ramas,

mientras el viento insiste

en querer arrancarlas.

Árboles de la ribera del río,

socavados por el agua y el viento,

en cuestión de pocos días,

sus raíces cederán a los elementos.

Antes fueron la envidia

de sus hermanos situados en alto,

porque allí, la humedad, apenas la recibían,

pero ni es tan mala la humedad a distancia,

ni tan bueno el exceso de abundancia.

 

Ya cayeron sobre el río y esperan,

que una avalancha de agua,

producto de las fuertes lluvias,

los dirija hacia el mar, como si fueran barcas.

 

Elda 14 junio 2022

Jesús Gandía Núñez

 

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lunes, 13 de junio de 2022

ANTIGUA TORRETA RECTANGULAR DE VIGILANCIA

 

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ANTIGÜA TORRETA, RECTANGULAR, DE VIGILANCIA

 

Con un calor agobiante e intenso

enfilamos el sendero de la Torreta,

pronto divisamos su cuadrangular contorno,

envejecido y medieval, ahora, con su reforma.

Es un horno de piedra, la costera que nos acerca,

donde ni los pájaros merodean;

y es que, esta primavera-veraniega,

está siendo un anticipo de lo que nos espera.

Subimos hasta lo más alto, las antenas,

y desde allí arriba, luce el Valle en toda su belleza;

contemplamos el agónico río Vinalopó,

al que la rambla de Puça, algo de agua le genera.

Hacemos recuento de las montañas que nos rodean,

y nos damos cuenta de lo afortunados que somos,

por tener tan cerca, este importante patrimonio,

a pesar de que sus alturas sean modestas.

Nos internamos en su ombría norte,

y descendemos hasta el horno de la cal

y luego por sendero hasta la cueva,

donde hacemos un descanso,

en las piedras de su balconada.

Al darnos cuenta de nuestra precaria indumentaria,

pues no llevamos ni mochila, ni agua,

emprendemos el regreso a casa,

sin agobios ni prisas, disfrutando, con absoluta calma.  

 

Elda 13 junio 2022

Jesús Gandía Núñez

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domingo, 12 de junio de 2022

EMBOSCADA EN EL TRINITARIO

 

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EMBOSCADA EN EL TRINITARIO

 

Anoche, volvimos a pecar los gramáticos.

Con alevosía, premeditación y nocturnidad,

atentamos contra una veintena,

de inocentes ruteros, al descuido.

Algunos consiguieron huir,

antes que se ejecutará la sentencia,

otros la acataron tímidos y contenidos,

pero nosotros disfrutamos,

bajo una luna casi llena

y la complicidad de las estrellas.

El Trinitario, como siempre discreto,

siguió en silencio el evento,

pero completamente agradecido,

exhibiendo una sonrisa de oreja a oreja.

Es de rigor que este acto se repita,

siempre encontraremos algún incauto,

que se apunte a la ruta

y en cuanto anochezca ¡Zas!,

 le sorprenderemos con una lluvia de versos.

 

Elda 12 junio 2022

Jesús Gandía Núñez

 

 

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sábado, 11 de junio de 2022

VÉRTIGO

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VÉRTIGO

 

Dicen, que te acostumbras al vértigo.

Será, al de los grandes abismos,

que a base de mucho practicar

puedes controlar tus remilgos.

Pero hay otro vértigo imaginario,

con el que te despiertas a diario,

y es el desconocimiento del futuro,

sin saber si cumplirás el horario.

Ése gigantesco acantilado,

al que nos enfrentamos, con la inocencia de un niño,

cada vez que despertamos,

e iniciamos la andadura de un nuevo día.

Veinticuatro horas desconocidas,

que pueden llenarte de alegría

o ser un cúmulo de angustias

que darán un vuelco a tu vida.

Es un vértigo que marea,

que te desconcierta,

que te saca de quicio,

debemos atarlo en corto, con una segura correa.

 

Elda 11 junio 2022

Jesús Gandía Núñez

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viernes, 10 de junio de 2022

CONCIERTO INTERRUMPIDO

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CONCIERTO INTERRUMPIDO

 

Paseando por Camara,

y en un alto del camino,

a la sombra de un enorme pino,

disfrutaba yo silbando,

en simbiosis con un pajarillo,

que me acompañaba

con sus deliciosos trinos.

De pronto el ruido de un avión,

fue imperativo,

rompió el éxtasis con el pajarillo,

que asustado por el escándalo, voló…,

dejándome solitario

en concierto, tan solo con mi silbido.

 

Elda 10 junio 2022

Jesús Gandía Núñez

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jueves, 9 de junio de 2022

UN MADERO CON CHAQUETA, PANTALÓN Y SOMBRERO

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UN MADERO, CON CHAQUETA, PANTALON Y SOMBRERO

 

Quisiera ser a mi muerte, un espantapájaros cualquiera,

donde se refugiaran todos los animales del bosque,

situado en un sembrado donde las espigas fueran productivas,

y el viento acariciara complacido mis invisibles mejillas.

Desearía desde esa perspectiva,

escuchar, el canto del ruiseñor al alba,

charlar, con el sol a media mañana,

y disfrutar, de las noches estrelladas con la luna.

Enterarme, en silencio de los problemas que nos acucian,

dar a los desvalidos, alivio con mi sombra,

que mi sembrado, acabara con la hambruna

y desaparecieran del mundo las miserias.

Desde ése espantapájaros, sin cuerpo y sin vida,

sin voz y sin emitir palabrerías,

no dudaría en parar todas las guerras,

si mi espíritu mágico, me acompañara.

Quisiera ser ese monigote viviente,

que a pesar de no tener extremidades ni frente,

tuviera un alma poderosa y transparente,

para combatir injusticias y tiranías.

 

Elda 9 junio 2022

Jesús Gandía Núñez

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miércoles, 8 de junio de 2022

LOS "PUNTAZOS" DE ENRIQUE

 

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LOS “PUNTAZOS” DE ENRIQUE (Cuento infantil)

Enrique, no era el chico con el mejor físico de la clase, de hecho a duras penas aprobaba con un raquítico cinco los exámenes de gimnasia. Pero era muy inteligente y prestaba mucha atención a las explicaciones de sus maestros.

 

Llegó al colegio, por enfermedad de su profe de siempre de Educación Física, Luis, un joven licenciado con nuevas ideas, que calaron muy hondo en Enrique; se trataba de una forma de interpretación de los mapas por el sistema Dufourd.

 

El niño, que acababa de cumplir doce años, se empapó con aquellos signos y normas de orientación, y aunque al principio le resultaron algo confusos, pronto se fue familiarizando con ellos. En una prueba que hizo el profesor en el cole, donde escondió “una tiza azul” en un punto secreto, designado en un plano con signos Dufourd, fue Enrique el primero en encontrar la tiza. Eso le dio al chico un “puntazo” sobre sus compañeros de clase, que lo tenían clasificado como “melindroso” y de muy poco físico.

 

Tras aquella prueba, y aprovechando la salida de excursión que había programado la dirección del colegio, a un área recreativa de monte, a las afueras del pueblo; Luis, el joven profesor, recorrió el domingo anterior la zona, y trazó un plano Dufourd, hasta el punto donde escondió el libro, que sería el premio a quien lo encontrara el primero.

 

La víspera de la excursión, Enrique estaba inquieto, y apenas pudo conciliar el sueño. Estaba convencido de que aquella aventura podía darle nuevos valores ante sus compañeros. Haría todo lo posible por vencer en la prueba que les había anticipado el profesor.

 

Llegaron al área recreativa, cantando canciones y muy contentos. Y después del almuerzo, los reunió Luis, y tras darles las normas para que ninguno se perdiera y no se salieran del área que la limitaba un riachuelo en una parte, y en la otra una carretera; les dio un pequeño croquis a cada uno y cuando todos lo tuvieron tocó el silbato de salida, advirtiéndoles que no se precipitaran, porque si se equivocaban nada más empezar, no lo encontrarían.

Enrique lo estudió con calma, dejando que otros más explosivos comenzaran a caminar en la búsqueda del libro. Algunos se confiaron de los primeros que se alejaban y los siguieron, pero Enrique a pesar de que se quedó el último, interpretó muy bien los datos del profesor y llegó al punto donde estaba escondido el libro el primero. Regresó hasta el inicio y cuando llegó, Luis lo felicitó de nuevo y le explicó que aquel libro se llamaba “LA PUNTA DUFOURD”, un monte de los Alpes, y que le habían puesto ese nombre, en homenaje al General francés que inventó este sistema de orientación.

Ni qué decir, la alegría de Enrique, cuando recibió la felicitación de su profesor, ante todos sus compañeros, Eso supuso otro “puntazo” para el chiquillo al que ahora todos admiraban y dejó de ser el “torpe de gimnasia”.

 

Elda 8 de junio 2022

Jesús Gandía Núñez

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