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jueves, 9 de agosto de 2018

Torturadores inconscientes

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Torturadores inconscientes

No, esto no va por Usted
Excelentísima alcaldesa.
Es una simple reflexión :
En vista de lo que está
sufriendo la población
con la plaga de mosquitos.

Me pregunto yo ignorante ciudadano
¿No hay prevención posible
que acabe con esta tortura ingrata?

Solamente me gustaría
echara un vistazo a los simples niños
o a los mayores impedidos;
son sus piernas y brazos
 un puro sarpullido volcánico.

Paso unos días cubriendo la guardería
a la que iba ni nieta,
pues sus padres siguen trabajando,
y...¡ ya no sé donde esconderla!
a fin de que no la sigan picoteando.

No es una recriminacion,
pero sí una llamada de atención
por si hubiera lugar a alguna solución.

Ayer estuve en las fiestas de Cervelló
y era una pena ver
a niños y mayores como si tuvieran el sarampión.

Por lo cual sé que no es un problema local;
pero viendo el sufrimiento de la población
algo habrá que hacer para su solución.

Le mando mi más cordial abrazo
en la seguridad de que su Ilustrísima
utilizará los medios
que la jerarquía ponga a su disposición.

Suyo "un simple ciudadano del mundo”
preocupado por la población.
Suyo afectísimo:

30 de Julio de 2018
Jesús Gandía Núñez

Carta a la Alcaldesa de Vallirana


Clamando al cielo

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Clamando al cielo

¡Qué bueno!

ver nubes negras de nuevo. 
La tierra, los campos, 
los viñedos
y más que nada los montes
están clamando al cielo
a gritos desesperados.


En los bosques ya ha dado comienzo
su desesperado verano;
sufriendo incendios
por los cuatro costados.

Y como cada año
la lucha contra los incendiarios
está perdida de antemano.
Es una cuestión de educación cívica,
que hay que machacar a los niños
desde edad muy temprana.

También hay que luchar
contra intereses económicos
que las más de las veces
son la raíz de siniestros tan trágicos.

Por cada árbol quemado
yo condenaría al culpable
a estar plantando tantos árboles,
como años tuviera
cada uno de los quemados;
su cárcel sería plantarlos y cuidarlos
durante los años que viviera.

El fuego provocado
es desolación, es tristeza,
es tragedia, es veneno
que mutila todo lo creado.

Elda 8 de Agosto de 2018
Jesús Gandía Núñez


Sabias arrugas


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Sabias arrugas

Museo de sabiduría,

enjuto y vivaracho
con su tez morena
y enormes ganas

 de contar sus vivencias.

José Barea Murriana
el mayor huertano
de Vallirana,

jovenzuelo de 91 años,
que cada día a las 7 de la mañana
comienza a laborar
su huerta aterrazada,
suspendida sobre la riera.

Tierra especialmente productiva,
por el limo que depositaron en sus surcos,
durante siglos las avenidas.
José Barea Murriano
Sevillano de pura cepa,
que a pesar de sus
70 años en Cataluña,
conserva intacto su acento sevillano.

Hombre curtido en las canteras;
y que sigue al pie del cañón
trabajando de sol a sol en su huerta, 

de donde salen más de 300 kilos de patatas,
más de 200 de tomates,
pepinos, calabacines
y enormes calabazas.

Figura de trabajador incansable
que se alimenta y vive
para ver crecer lo que planta.

Ejemplo de naturaleza viva,
que no pronuncia una queja,
sinónimo de fortaleza;

así es mi amigo José Barea,
seco, sin un gramo de grasa
y todo un manojo de sapiencia.

6 de Agosto de 2018
Jesús Gandía Núñez


Infectos mosquitos

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Infectos mosquitos

Seres indisciplinados 

de moralidad baja
que no atienden
a leyes ni ordenanzas.


Bichos de cloacas y humedales
que se cuelan por las ventanas 
en busca de inocentes.

Mequetrefes insolentes
que reinan en el aire 
buscando incautos
de dulce sangre.

Individuos canijos y soeces, 
hijos de mala madre 
que sobreviven
torturando a la gente; 

monstruitos de la noche y la tarde 
sin compasión por nadie,
cobardes y traicioneros,
crueles y desalmados,
feroces chupa sangre. 

Abominables insectos 
salteadores de hogares
y violadores de sueños. 
Funanbulistas de pico lerdo
delincuentes de ala larga
y de cuerpo estrecho.
Os atraparé miserables mosquitos
y acabaré con vuestro historial delictivo,
aplastaré complaciente vuestro cuerpo
hasta oíros suplicar perdón
en el que será vuestro último vuelo y resuello.
3 de Agosto de 2018
Jesús Gandía Núñez


Quien lo entienda que me lo explique

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Quien lo entienda que me lo explique


Paseo a diario a mi nieta

por las calles del pueblo,
y aunque a mí no me conoce casi nadie, 
todos los días la reconocen a ella; 

yo por corresponder al saludo
pregunto por el nombre de la niña;



claro que me tienen que repetir

varias veces el nombre.
Y no es que yo esté sordo, 
es que hay que estar muy al loro
de los nombres de hoy en día;



Zoe, Eyre, Amallur, Ian

Alazne, Akane, Mía; 
en fin palabrería Babilonica
que no hay quien la entienda. 



Con la cantidad de bonitos nombres

que tenemos en el calendario
y nos complican la vida
a los abuelos
con nombres que suenan
a marca de caramelo. 



¡Con lo bien que sonaban 
Juan, Pedro, Pepito,
Luisa, Teresa o Fina!
Ahora hay que acudir al latín y al griego.


1 de Agosto de 2018

Jesús Gandía Núñez


Carretera infernal


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Carretera infernal

Me desperté sudoroso y azorado
ante aquella estruendosa selva. 
Parecía que una locomotora 
hacía trayecto bajo mi almohada.


Cuando abrí los ojos,
me encontré, sobre mi colchón de espuma
circulando sobre ruedas,
por aquella infernal carretera.

Entre camiones de gran tonelaje
cargados de material de canteras;
turismos desesperados
en medio de aquella caravana;
motos de gran cilindrada
y un ruido para volverse loco.

Bicicletas, silenciosas y peligrosas,
que lo mismo adelantaban
por la izquierda que por la derecha
en un caos de pitidos y frenadas.

Y mi colchón seguía, impertérrito
tras el sonido constante de una ambulancia;
casas a un lado y otro de la carretera,
peatones desesperados por cruzarla.
Y más de 3 kilómetros de ruidos
que regalaba noche y día
la carretera a Vallirana.

Por fin, y tras infinita paciencia
el sonido de la ambulancia
que me precedía
me llevó a las afueras
de aquel bonito pueblo de montaña;

donde sus habitantes agonizaban,
entre sonoros ruidos
y combustión de gases que envenenaban,
matándolos poco a poco...
en armonioso canto a la agonía.

Aterrado salté de la cama
interrumpiendo aquella maldita siesta
con una gran carcajada ja, ja, ja
¡qué pesadilla de carretera!

29 de Julio de 2018
Jesús Gandía Nuñez


No te escondas de mis vista eclipse de Luna

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No te escondas de mi vista eclipse de Luna


Con el trac en el GPS y una foto en el bolsillo,
 me lancé a la calle para dar contigo.
Me habían hablado tanto de tu belleza y fantasías,
 que no lo pensé un instante.

Tu popularidad era tan grande que cualquier acompañante
 carecía de importancia en tu presencia.
Pero como a la Armada Invencible,
a mi me han burlado las inclemencias,
esta noche las nubes han sido el tul
tras el que te escondías.

He preguntado por tu nombre,
he indagado por todas las travesías,
por si andabas escondida ,
y en vista que ninguna pista
me llevó a ti, amada Luna ,
cabizbajo, y triste he regresado a mi morada.

Ahora esperaré al próximo siglo
para veros juntos, a ti fantasmagórica Luna,
y a Marte tu acompañante,
que no se da por aludido
siendo testigo de primera instancia.

Llegué a casa y al abrir la ventana
me impresionó eufórica
una luna anaranjada y apasionada.
Se había soltado el tul de nubes absurdas
y lucía como nunca,
no sé si de Marte enamorada
o presumida de tener tanta fama,
que me dejó  embrujado de tanta hermosura.

Vallirana 28 de Julio de 2018
Jesús Gandía Núñez

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