Chuspamontes,CEEmontes

viernes, 7 de diciembre de 2018

TRINITARIO ESCÚCHAME ...



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TRINITARIO ESCÚCHAME…


Amigo paciente y de lenguaje mudo,
otra vez me tienes a tus pies vencido y herido.
Ya sólo llego hasta ti… y con mucho esfuerzo.
Hace más de un año me despedí de mis montañas,
sólo me queda de ellas mis vivencias y el recuerdo.

Me refugio en tu pinada,
mientras a mis queridos
montes, los contemplo de lejos.
Añoranza amarga para este pobre viejo.

Escucha como se contonea el esparto
con la sutil brisa que provoca el ocaso
y yo a su ritmo me balanceo
soñando con años de dulces conquistas.

Vida que pasa rápida y llena de tropezones
que acortan las horas exquisitas,
e implacables pasan,
alargando el tormento de las más amargas.

Trinitario pétreo y altivo,
eres el único consuelo que me queda,
vuelvo a que escuches mis lamentos,
triste pero emocionado por tu silencio.

Trinitario 7 Diciembre 2018
Jesús Gandía Núñez


PERDIDOS (mIcrorelato)






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PERDIDOS
(Microrelato)

Era un viernes antes de Navidades y en la escuela los maestros habían programado una tarde lúdica y de convivencia.
Toda la clase partió en doble fila con dos de sus profesores, Javi y Alicia, al gran parque que había a las afueras de la población, junto a la hermosa montaña que protegía el pueblo de los fríos vientos del Moncayo.
Era una clase de enseñanza especial a la que asistían desde pequeños Sergio y Antonio dos amigos inseparables y llenos de inquietudes.
Todos dejaron sus mochilas apiladas en un gran banco, para acudir al aviso de los profesores a comerse el bocadillo de la merienda.
Pero Sergio y Antonio siguiendo el vuelo de una mariposa e intentando atraparla, salieron del parque y se adentraron en la maleza del bosque sin darse cuenta de que se alejaban demasiado de sus compañeros.
Perdieron de vista la mariposa y la situación del parque y siguieron caminando sin sendero ni orientación alguna, sin apercibirse de que caminaban en dirección contraria y cada vez se alejaban más de sus compañeros.
Alicia hizo sonar el pito que debía reunir a todos alrededor del banco de las mochilas. Estando todos reunidos Javi los fue contando para ver si faltaba alguno y es cuando se dio cuenta que faltaban dos y eran Sergio y Antonio.
Se alarmaron los dos profesores, por el grave descuido, al no haberse dado cuenta ninguno de los dos, de la salida del parque de los dos pequeños de 8 años que habían desaparecido.
Se quedó Alicia con los niños muy preocupada, mientras Javi a la carrera intentó buscarlos por el bosque sin conseguir su objetivo. Después de más de media hora buscándolos decidió regresar al parque y dar aviso de lo ocurrido al director del colegio; para que a su vez avisara a las autoridades y a sus familias.
Al regreso de Javi, Alicia estaba temblorosa, dándole vueltas al despiste que habían tenido y las consecuencias que podían acarrear. Javi trató de consolarla y animarla, mientras los demás niños todavía inconscientes de lo ocurrido se comían plácidamente la merienda.
Cuando llegó la policía, la guardia civil y Juan el director del colegio, Javi se apresuró a relatar todo lo sucedido.
Entretanto iba oscureciendo y Sergio y Antonio caminaban desconcertados y cansados sin saber a donde se dirigían. Antonio tropezó con una raíz y cayó de mala manera torciéndose el tobillo; Sergio acudió a ayudarle a levantarse, pero le fue imposible ponerse en pie. Aquel tobillo que rápidamente se inflamó no le permitía seguir caminando. Antonio estaba muerto de dolor y Sergio dentro de sus escasos conocimientos se acurrucó junto a su amigo abrazándolo para consolarlo.
La guardia civil hizo un rápido despliegue de sus efectivos, al tiempo que dieron aviso a los pueblos cercanos de aquella desaparición, por si los localizaban por los caminos que comunicaban aquellas localidades entre montañas.
Se había hecho de noche y aunque se había pedidoel refuerzo de un helicóptero para buscarlos, la oscuridad hizo imposible nada positivo.
A pesar de todo, las fuerzas de la guardia civil, seguían peinando aquel espeso bosque sin ninguna nueva novedad.
Los dos niños asustados y con lágrimas en sus ojos permanecían juntos y abrazados a la espera de que alguien diera con ellos.
A pesar de que la luna brillaba en todo su esplendor, la búsqueda por aquel inmenso y profundo bosque se convirtió en una tarea casi imposible. Todos los efectivos de búsqueda iban gritando los nombres de los niños, por si éstos los oían.
Las familias de ambos pequeños aguardaban nerviosos en el parque junto al coordinador de la guardia civil, alarmados cada vez que les llegaban noticias negativas.
Por fin Sergio se desanudó del cuello, aquel bonito pañuelo de boy-scut que le regalara su hermano mayor a su regreso de su último campamento, y como pudo se lo ató a Antonio en el tobillo para que intentara incorporarse. Con quejidos lo hizo el lesionado e intentó moverse apoyándose en el hombro de Sergio; caminaban muy lentos, pero por lo menos se movían, y llegaron a un punto donde la maleza desapareció y pudieron divisar no muy lejos una pequeña luz; sonrieron ambos ante aquel descubrimiento y se dirigieron hacia allí despacito pero ilusionados.
Antes de su llegada a aquella casa, un perro ladró paralizando a ambos y dejándolos petrificados e inmóviles. Al momento apareció un hombre que al oír los ladridos salió a ver que pasaba, y se encontró con aquel cuadro que parecía salido de una de las pinturas goyescas de niños asustados. Por fin el hombre hizo callar al perro y se aproximó a los pequeños preguntándoles que hacían allí. Ellos mudos de espanto no acertaban a pronunciar palabra alguna, hasta que el hombre los acompañó a la casa y con la ayuda de su esposa los acomodó en el sofá junto a la confortable chimenea que lucía un placentero fuego.


Cuando Sergio consiguió balbucear alguna palabra, explicó al matrimonio lo ocurrido. Pedro que así se llamaba el hombre le pidió a su esposa el móvil y llamó a emergencias comunicándoles el encuentro con los pequeños.
Cuando los padres de los niños recibieron la buena noticia, se desató un mar de lágrimas de la alegría y se abrazaron todos a Javi y Alicia que no se habían movido del parque durante toda la noche.
Pronto llegó a la casa del bosque un vehículo de la guardia civil y una ambulancia, rescatando a los niños y trasladándolos al Hospital donde alborozados les estaban esperando sus padres.
Aquella aventura sirvió para que nunca más se alejaran de sus profesores.
Elda 7 diciembre 2018
Jesús Gandía Núñez


DELINCUENTES




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DELINCUENTES

Mentes retorcidas fluyen,
en medio de la gente que transita,
urdiendo pensamientos o maldades
que acarrearán graves consecuencias.

Su sombra, alargada por la tarde caduca,
amenaza indiscriminadas fechorías
y se pasea por avenidas y bulevares
observando la víctima más propicia.

Cae la noche y la sombra se hace invisible;
acecha a su presa con sangre fría.
Y cuando ésta se descuida, la aborda
sin miramientos ni contemplaciones.

Todos estamos en esta lotería,
cualquier noche o cualquier día,
seremos la víctima elegida
y la emboscada alterará nuestras vidas.

Personajes sin moral ni remordimientos,
que pululan por las esquinas
acostumbrados a sembrar el pánico;
sin estima de hogar o familia.

Delincuentes de cuello blando,
que no son peores que los estafadores
disfrazados con traje y corbata,
que vacían las cuentas de los ciudadanos.

Elda 7 Diciembre 2018
Jesús Gandía Núñez

miércoles, 5 de diciembre de 2018

EL JARDÍN DE LAS MIL Y UNA NOCHES

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EL JARDÍN DE LAS MIL Y UNA NOCHES

Simple y obtuso es éste nido de gozo
donde mis sentimientos recalan
cada vez que suena la campana
y tus tentáculos me atrapan.

Jugoso y rítmico el movimiento
que alivia mis penas,
y alegra tu fantasía,
transportándome a otro planeta.

¿Por qué eres nido de pichones
a veces tierno y seductor
y otras yermo y huidizo
que evita mis escarceos?
Si sabes que eres... mi dulce paraíso.

En tu exótico jardín de color rosáceo
me permites penetrar intrépido,
como un espontáneo,
e impregnar de exquisito néctar tus pétalos
para ver florecer hermosa,
la sutil y genuina rosa, objeto de mi deseo.

Elda 5 de Diciembre de 2018
 Jesús Gandía Núñez


PERDÓN Y AMOR NAVIDEÑOS


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PERDÓN Y AMOR NAVIDEÑOS

Si tú me traes felicidad yo te daré amor,
si tú me das miel yo te regalaré turrón.
Y si me ofreces amor y miel
mil hojuelas llevaré a tu corazón.

Y es que en Navidad suena el villancico
la pandereta y el tambor;
para la misa del gallo la campana
y en todas las casas las gracias a Dios.

Es una ocasión especial
para pedir perdón,
repartir sin medida amor
y olvidarse de todo rencor.

¡Que suene la zambomba alegre!
¡que desbanque al mal humor!
y todos a una pidamos
el destierro de la tristeza y el dolor.

Que sea la Navidad la buena semilla
para un mundo sin odio y sin guerras
y ofrezcamos hasta a los más perversos
mucho cariño y abrazos a espuertas.

A ver si se les ablanda el corazón,
y si es verdad que el amor devuelve amor.
Si esta vez no lo hemos conseguido
el próximo año… lo intentaremos hacer mejor.

Elda 4 Diciembre 2018-Jesús Gandía Núñez




ÁTOMOS Y MOLÉCULAS


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ÁTOMOS Y MOLÉCULAS
Quién pudiera convertirse en viento
o viajar con el pensamiento
y trasladarse de un lugar a otro
con tan solo apretar un dígito.

Quién pudiera trasladar su materia
a decenas de leguas y volver a recomponerla.
Qué felicidad si lo que hacemos con la palabra
pudiéramos hacerlo con átomos y moléculas.

Quién fuera Todopoderoso
y acabara con la miseria
la maldad y la violencia
con un gesto o una mirada compasiva.

Qué pena que la luna contemple tanta tristeza;
y que la soledad y la amargura
se revuelquen entre dunas de arena
sin que nadie pueda darles sepultura.

Vallirana 1 Diciembre 2018
Jesús Gandía Núñez


IRATI 2 AÑITOS


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IRATI 2 AÑITOS

El 30 de Noviembre nació Irati,
y hoy cumple dos años como soles.
Hemos cantado y bailado
con Silvia y los peques en la “guarde”
y almorzado pastel de su papi
que endulzó con chocolate.
Feliz cumpleaños Irati
te desean tus yayos
que te han acompañado
en tu segundo aniversario.
Con todo cariño,
compartimos tu día
apagando velas
y supliendo a tu mami.
Y con un gran abrazo
nos llevamos tu sonrisa
y pedimos solamente
volver a verte cuanto antes.

Vallirana 30 Noviembre 2018-Jesús Gandía Núñez