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lunes, 10 de febrero de 2020

VÍCTIMAS EN EL BOSQUE



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VÍCTIMAS EN EL BOSQUE

Por fin pudo salir el mochuelo de su nido;
y sobrevoló con lamentos el campo de batalla.
Un bosque desconocido y revuelto;
los senderos cortados por los árboles caídos,
y un silencio tétrico que sembró el desconcierto.
Lloraban los pinos con lágrimas como piñas,
tras sucumbir con deplorable tristeza
a la borrasca vil que les quitó la alegría.
Sus ramas oraban canciones al viento
caídas y retorcidas entre la hojarasca;
sus troncos crujiendo, astillados y secos,
sedientos de la savia que les dio la vida.
Y el bosque a coro entonó su despedida.
“Caísteis dignos y valientes en la lucha;
vuestros restos serán abono por pura química”
A este tenue consuelo se unió la luna,
compañera constante de la campiña,
luciendo enorme como si fuera de día.
Antes de amanecer, al alba, las ramas caídas
todavía cubiertas por la nieve espesa,
imploraban con casta volver a la vida.
Pero implacable el día las vistió de luto
dejando claro que jamás verdearían.
Tornó el mochuelo, apenado a su alto nido,
deplorando el desastre de su bosque querido,
añorando a las víctimas que con él convivían.

Elda 8 Febrero 2020
Jesús Gandía Núñez


sábado, 8 de febrero de 2020

MAS PROCESIONARIA EN EL TRINITARIO





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MAS PROCESIONARIA EN EL TRINITARIO

No quiero cargar más las tintas de lo necesario,
pero parece mentira que hagamos cosas buenas
y no presupuestemos el mantenimiento necesario.
Así ocurre en muchas poblaciones,
pero eso no exime que aquí tampoco lo hagamos.
Supongo que de algún organismo dependerá el Pinar.
Pues parece ser que vuelve a estar, otra vez, abandonado.
En más de una ocasión me he referido a dos cosas:
una que el acceso no es el más adecuado
y la otra, que hasta que no haya algún punto de agua,
no se conseguirá que la gente visite el Trinitario.
Son dos cosas bastantes simples, una el asfaltado del camino
y la otra un tipo de fuente sin grifo, que salga un chorro de agua
al pisar un pedal en el suelo, para evitar su destrozo.
Una pena que todo el trabajo que se hizo
haya llegado a este extremo, por razones que desconozco.
Desde aquí mi agradecimiento a Pilar Calpena
y a su equipo del Ayuntamiento, por el buen trabajo que hicieron;
pero sobre todo por respeto a los voluntarios,
y por la intensa labor que desempeñaron hace 2 años,
se debía mantener el pinar mucho mejor cuidado.
Y lo triste, como casi siempre, mande quien mande,
es que por falta de un mantenimiento continuado,
ahora vuelve a estar la pinada, atacada por la procesionaria;
y si no se le pone coto puede retrasar su buena marcha.
En el estanque, donde llegaron a haber renacuajos,
ahora solo hay poca agua, plantas secas y mucho barro;
y aunque he quitado de los pinos pequeños, bolsas de gusanos
gran parte del pinar está contaminado.
Que este lugar llegue a ser un rincón de recreo y ocio,
dependerá tan solo, del cuidado y esmero que en el invirtamos.

Elda 7 Febrero 2020
Jesús Gandía Núñez

viernes, 7 de febrero de 2020

LA TARDE ALARGÓ MI SOMBRA


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LA TARDE ALARGÓ MI SOMBRA

Una sombra que el sol enmarca
intentando darle vida corta.
Una sombra que no deja huella,
que ni siquiera araña la tierra.
Quizás ella sea lo que siento,
ese alma que guía mi existencia,
esa conciencia que tanto pesa,
o el juez que dictará mi sentencia.
Siempre mi sombra de compañera,
puede que incluso cuando ya no la vea;
será testigo de lujo, de mis errores,
de los momentos amables, convidada de piedra.
En mi sombra llevo mis recuerdos,
casi siempre deambulando sola,
enlazando conductos del cerebro
que a veces son laberintos de locura.
Pero hoy se muestra majestuosa y clara,
y si mi mano no la alcanza,
me sugiere, que puede ser de importancia
algo que ni tiene cuerpo ni aroma ni cara.

Elda 6 Febrero 2020
Jesús Gandía Núñez

jueves, 6 de febrero de 2020

OJALÁ OCURRA




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OJALÁ OCURRA

Como una estrella errante,
distinguida y brillante,
giras sobre mi sombra
dando luz a mi destino.
Como una diosa del Olimpo
mueves tu exquisita figura
retando a las tormentas y al viento,
dominando las inclemencias.
Cual arcángel rebelde
sobrevuelas por mi mente,
haciéndome levitar sobre el suelo
sin más artilugio que tu sonrisa.
Me tienes a tus pies vencido,
esperando te dignes ordenarme
que goce de tu esbelta figura
y me apodere de tu corona.
A media palabra de tu boca
me rendiré ante tus propuestas,
sin más contrapartida por mi parte
que me ofrezcas tu cariño.
¡Ábreme la puerta de tu nido!
y te prometo ser, el acero
que te proteja de maldades
y la corriente que dulcifique tu fuego.

Elda 6 Febrero 2020
Jesús Gandía Núñez

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QUÍMICA, BAJO EL PARAGUAS ROJO



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QUÍMICA, BAJO EL PARAGUAS ROJO

En la ciudad llovía intensamente,
por la calle, casi imposible caminar,
y era su primera cita con Belinda.
Por fin se había atrevido a invitarla a cenar,
a pesar de que hacía años que se conocían,
primero en la escuela y ahora en la universidad.
Tras la amena cena, en noche tan poco agraciada,
fue el paraguas el auténtico protagonista.
Ambos caminaron tan unidos y abrazados,
bajo aquellas varillas con tela roja,
que consiguieron que las dos respiraciones
se mezclaran en una sola.
¡Y hubo química! La noche prometía…
Al llegar a casa de Belinda los dos chorreaban;
ella, le pidió que entrara hasta que cesara la lluvia
y Gonzalo aceptó de buen grado sin dudarlo siquiera.
Belinda le sugirió que la esperara en el sofá.
Y Gonzalo se quitó el abrigo mojado;
mientras ella se cambiaba y se ponía cómoda.
Cuando Belinda apareció con su bata de transparencias
el muchacho cambió el semblante y se puso en guardia,
y ella le acercó un batín, para que se quitase la ropa mojada;
él, trastornado por el perfume que exhalaba Belinda,
la abrazó entusiasmado mientras ella le quitaba la ropa
Belinda se dejaba hacer, lo que tanto tiempo había deseado,
de aquel muchacho tímido, cuando iban a la escuela.
Gonzalo recorrió su tembloroso cuerpo con presteza,
abriendo la transparente gasa que la cubría
y los dos perdieron la cabeza…
fusionándose en un amasijo de brazos y piernas.
En la ventana, sonaba el musical golpeteo del agua,
y el sofá fue la pista de baile donde se deslizaron bajo la lluvia,
donde se liberaron de miedos y dudas;

abandonándose… a la dulce miel de sus caricias.

Elda 5 Febrero 2020 – Jesús Gandía Núñez


miércoles, 5 de febrero de 2020

ALGO DE LO QUE ME MOLESTA



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ALGO DE LO QUE ME MOLESTA

Me desespera la rueda que en el móvil da vueltas,
y te tiene como a un tonto esperando a que resuelva.
Me molesta la espera al acudir a una cita,
y comprobar lo poco que la puntualidad se respeta.
Me turban las esperas en las largas colas,
las paradas en semáforos y en pasos cebra.
No puedo soportar al que con voz potente grita,
para apagar razones, de otros con voz floja.
No puedo comprender a los que se creen superior a las mujeres
porque eso los cataloga de irrespetuosos y cínicas personas.
Me resbala la facilidad de mentir de algunos políticos
y la fantasía que le echan cuando se lo reprochan.
Comprendo que soy un inquieto insoportable,
incapaz de perder ni un segundo de la vida,
y esa desesperación determina, que a veces,
me dé contra una roca.

Elda 5 Febrero 2020
Jesús Gandía Núñez


lunes, 3 de febrero de 2020

UN ABUELO OPTIMISTA




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UN ABUELO OPTIMISTA

Jadeaba un hombre viejo
quejándose de sus males,
pues parecía que no tenían remedio.
En ese mismo banco otro anciano,
le daba continuos ánimos;
le decía que “ él era feliz
porque tenía muchos invitados”.
Pero el primero no cesaba en su tristeza,
que no era otra, que tenía muchos años.
El anciano optimista le hizo un recuento
de todo lo que atesoraba en su cuerpo.
“Mira compañero todo lo que yo poseo:
tengo una encantadora artrosis en ambas manos,
que me sonríe crujiendo cada vez que hago fuerza;
un novedoso túnel carpiano en las dos muñecas
que aunque me quite el pijama y me vista no se despiertan;
un hombro dislocado que me avisó por anticipado
que no jugara más al tenis ni se me ocurriera ejercitarlo,
un dedo bloqueado que está tieso en la mano izquierda,
y otro, que envidioso, se quedó como una estatua en la derecha;
un amable pinzamiento entre las lumbares quinta y sexta,
que me llama la atención cuando con la azada muevo la tierra;
una estenosis de canal afincada en mi espalda,
que aunque está intervenida, es un despertador cada mañana;
también el sol le regaló a mi piel una dermatosis actínica,
que me permite salir a la calle disfrazado con gorra y gafas;
además, estas Navidades Papá Noel me trajo cadera nueva
con la que he hecho buena amistad sin apenas conocerla;
y lo único que me tiene con alguna duda y en vilo,
es un espontáneo que se instaló bajo mi ombligo
entre el pubis y mi ingle derecha.
Pero ya ves amigo teniendo tantos invitados a mi mesa
ya casi nada me preocupa,
solo deseo, que la alegría conseguida, sea muy duradera
a pesar, de que ciertos invitados, siempre dan faena.
¡Así que anímate que pronto vendrá la primavera!”

Elda 3 Febrero 2020
Jesús Gandía Núñez

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