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viernes, 29 de enero de 2016

La niña de mi calle


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LA NIÑA DE MI CALLE

Recuerdo que en mi calle de la infancia
había una niña que me gustaba,
era alegre y revoltosa,
llevaba una trenza larga.

La miraba tras los cristales
cuando a la comba jugaba,
cantando lindas canciones
que hasta yo memorizaba.

El día que me la cruzaba
bajaba la vista al suelo
muerto de vergüenza
y ella... sonreía y me ignoraba.

Nunca supe como se llamaba,
pero su voz dulce y clara
y su larga trenza dorada,
jamás podré olvidarlas.

Una mañana oí una sirena
y me asomé a la ventana,
vi llevarse a su madre en la ambulancia,
mientras ella lloraba desconsolada.

Nunca más oí sus risas
ni su voz modulada
sólo sé , que al poco, casó su padre;
y marcharon a otro pueblo con la madrastra.

Siempre que oigo una sirena
siento dolor y pena
pues me robó a la niña de mi calle,
dejando mi corazón en cuarentena.

Elda 29 de Enero de 2016

Jesús Gandía Núñez

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miércoles, 27 de enero de 2016

Quisiera ser




                                                                                86








  QUISIERA SER

Quisiera ser ave nocturna
para sobrevolar tus sueños
en las noches oscuras.

Quisiera ser sabueso, noble,
para rastrear tu perfume
en medio de esta jungla.

Quisiera ser la fiera hambrienta,
que cede su presa, a cambio
de un amor apasionado.

Quisiera ser el sombrero
que adorna tu cabeza
para abrazar tu cabellera.

Quisiera ser el lince
que más corre en la pradera
para llegar raudo a tu vera.

Quisiera ser espejo en tu alma
donde tus ojos vieran
amanecer cada mañana.

Pero tan sólo soy aficionado poeta,
al que le faltan palabras,
para conseguir que me quieras.


Elda 22 de Enero de 2016

Jesús Gandía Núñez

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Grito desesperado

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GRITO DESESPERADO

Cuando contemplo
los ríos sedientos,
las pinadas devoradas
por la cruel «procesionaria»,
el matorral y la carrasca
cubiertos de hojarasca,
y los caminos polvorientos.

Me siento triste y apenado,
mis ojos se cierran,
buscando consuelo
que sólo encuentro en el recuerdo.

Cuando fluían alegres los arroyos,
el campo se perfumaba
con el tomillo y lavanda,
el bosque lucía orgulloso
un verdor supremo
y en el húmedo sendero
se adivinaban las huellas
de los animales que pasaban.
.
Sólo abro mis ojos de nuevo...
para gritar al viento...
¡Qué hemos hecho tan mal
para llegar a este caos extremo!


Elda 27 de Enero de 2016

Jesús Gandía Núñez






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jueves, 21 de enero de 2016

Las viudas acaban bailando y los viejos del banco al hoyo


                                                                               84


LAS VIUDAS ACABAN BAILANDO 
LOS VIEJOS DEL BANCO AL HOYO 
         (Soneto) 


Tengo una gran duda que me turba 
¿por qué en los parques solo hay viejos? 
no veo ancianas ociosas al sol de la mañana 
¿es que a ellas se les niega esa gozada? 

Quizás hallemos la respuesta inmediata 
buscando una lógica que no falla: 
¡Porque ellas, siempre están ocupadas! 
y nosotros, delegamos todo trabajo en casa. 

Paseamos con los amigos o hacemos corro, 
contamos las historietas que recordamos 
y hasta ¡exageramos echándole mucho morro! 

Pero no imaginamos con el ocio a donde vamos: 
cada vez más viudas en el INSERSO bailando 
y menos viejos, en el parque, sentados en el banco. 

El da 21 de Enero de 2016 

Jesús Gandía Núñez


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martes, 19 de enero de 2016

Nubes de algodón




                                                                             83


NUBES DE ALGODÓN 


Nubes grises, nubes blancas   
nos contemplan y pasan, 
de la naturaleza enamoradas. 
Todo es belleza desde su atalaya 

A algunas las detienen las montañas, 
y se retuercen y alargan, 
luchando en busca de collados 
para no quedar atrapadas. 

Otras forman hermosos lienzos 
que se transforman 
en mitológicas figuras  
o en pequeños rebaños.   

Pero hay nubes negras enfadadas 
porque el tirano viento las azota, 
y entre borrascas acaban llorando 
gotas frías y tormentas trágicas. 

Sin embargo que dulzura de siluetas 
en las nubes de algodón blancas; 
son de una belleza casi extrema, 
se contonean con la suave brisa como una reina. 

¿Será posiblemente el viento 
el principal elemento 
que con inusitada fuerza 
manda en nuestra querida tierra? 

No sé si las nubes se alejan 
porque ven algo que les molesta 
o es el movimiento del viento  
el que nos castiga y condena. 

¿Tendrá algo que ver nuestra conducta 
destructiva, impía y egoísta 
con el enfurecido viento 
que nos envía esas nubes negras? 

Elda 19 de Enero de 2016 

Jesús Gandía Núñez 


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sábado, 16 de enero de 2016

Amorfos

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AMORFOS 






Desde un tiempo a esta parte 
sólo trabajan nuestros ojos 
pero el cuerpo poco. 

Nuestros brazos están amorfos 
porque el automatismo es más cómodo;
sí que están ágiles nuestros dedos 
que se mueven con soltura por el teléfono. 

Pero hasta nuestras piernas andan poco 
porque el coche y el ascensor lo resuelven todo. 

Ya veo al humano, en pocos años,
con el cuerpo en casa  congelado 
y por la calle 4 dedos y dos ojos chateando. 

Qué pena que perdamos esa gracia de antaño 
el albañil echando piropos, con lenguaje saleroso, 
y la moza sonriendo y contoneando su paño. 

La joven verdulera ofreciendo su cosecha  
y el zagal sobando la fruta fresca. 

Eso sí, los niños, no irán al parvulario, 
saldrán de casa en su dron cabalgando 
con auriculares en las orejas 
y una batería bien cargada y compleja. 

Sus dedos se harán muy largos 
de tanto teclear en su móvil las letras. 

Pero temo por su lengua, pues ya no chuparán teta, 
porque para alimentarlos sólo habrá que enchufarlos, 
ni articularán palabra,  
porque con las tablets no les hará falta;
esa lengua se quedará al paladar pegada, 
hasta que la ciencia decida, 
como no sirve para nada, « habrá que quitarla». 

Y así poco a poco nos iremos quedando 
tan sólo con los dedos y los ojos; 
eso sí serán ágiles y primorosos. 

Cosas de la selección natural... 
que algún día... otro Darwin nos explicará. 

Elda 16 de Enero de 2016 

Jesús Gandía Núñez 



viernes, 15 de enero de 2016

Homenaje a mi mochila

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HOMENAJE A MI MOCHILA

Tú que siempre me acompañas
tú que me eres fiel en la montaña
¿Dime si me emociono
cuando una cumbre logro?

Dime compañera de fatigas
¿Se me excita el corazón
cuando tengo la cumbre
al alcance de la mano?

¿Sabes tú, mochila querida,
si mi pulso tiembla
cuando brazos y piernas
 se tensan ante un paso delicado?

Reconozco amiga, que a veces te maltrato
por espinos o caídas,
pero cuando te echo a mi espalda
todo mi ser se llena de energía.
 
Tú, que conoces mis sentimientos
ante paisajes tan bellos;
¿Cómo crees que llevaría
el no poder recorrerlos?

Te aprecio tanto mochila querida
que si me susurras palabras bonitas,
partiremos al momento
en busca de deliciosas colinas.

Eres con tu sola presencia, motor
e intendencia de grandes rutas,
testigo de fracasos y conquistas,
guardaespaldas de mis sueños locos.

Por eso hago este apunte montañero
a quien tantos abrazos me ha dado,
sin tener más deseo ni empeño...
 que seguir caminando a mi lado.
 
Elda 15 de enero de 2016
Jesús Gandía Núñez



Foto bajada de Google-imágenes

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