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jueves, 17 de noviembre de 2016

Sólo me quedó tu sombra



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            Sólo me quedó tu sombra

Con la última luz de la tarde
se dibuja tu silueta en mi puerta
como si fueras la diosa de las sombras.

Me perturba tu contorno
me enloquece de pies a cabeza;
intento abrazar tu sombra
y sólo encuentro la madera de mi puerta.

Recorro con pasión tu figura
buscando tu dulce boca
pero está tan ausente tu cuerpo
que me cuesta recordar tu hermosura.

Y cuando abro la puerta
mis manos tiemblan vacías,
porque en la oscuridad de la casa
tu sombra se pierde y se difumina
igual... que en el último suspiro de tu vida.

¿Por qué me dejaste aquel día
si eras lo que más quería?
¿Por qué te fuiste tan joven
dejando mi vida partida?

¿Que puedo hacer para que mi diosa
recobre la vida?

quizás, sentarme a la puerta
y pintar sobre su sombra
de color rojo su boca,
y de rubio y oro...
su melena preciosa.

Quizás, si pinto sus ojos
del color del cielo
y las pestañas como la luna
vuelva la esperanza perdida.

Y si consigo ver su sonrisa...
no abriré la puerta ningún día
para que luzca eterna la sombra
de la diosa que más quería.

ELDA 27 septiembre de 2016
Jesús Gandía Núñez

Licencia de Creative Commons
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El dolor compartido


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El dolor compartido


No hay nada que una tanto,
como compartir duras penas,
ni el amor...ni el cariño lo superan.

Llevar un sufrimiento paralelo
forma vínculos eternos;
y arraiga profundos sentimientos.

Nada es tan puro y verdadero
como enjugar las lágrimas
de su compañero@
cuando su corazón también sangra.

Manos unidas por el sufrimiento
que les ayudan a que no caigan.
Ojos llenos de tristeza
que se alimentan con sus miradas.

Esa es la energía interna
que a pesar de tanta pena
uniendo sus fuerzas la superan.

Y cuando no quedan lágrimas
forjan con sus manos
ese lazo que renueva
la sangre de sus venas...
y con él la esperanza
de que el dolor no vuelva.

¿Existe tristeza más atroz
que la pérdida de un hijo?
Sí...ellos perdieron a dos.

Golpeados por el destino
pero siempre muy unidos
van superando el dolor.



Con todo mi cariño a mis tíos Antonio y Salu
ELDA 26 septiembre 2016
Jesús Gandía Núñez


Seguís en nuestro recuerdo


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     Seguís en nuestro recuerdo

En Bolón, donde los montañeros
tenemos una cita anual,
renovamos el sagrado recuerdo
de aquellos que ya no están.

Son ya muchos montañeros
los que dejaron nuestros senderos.
Algunos se fueron satisfechos
del camino que recorrieron,
otros, no tuvieron tiempo;
tan sólo probaron su miel...
y se fueron, se fueron jóvenes
dejando a la familia amarga.

Nuestro especial recuerdo
a esa raza, de valiente coraje,
que venció montañas
y conoció hermosos valles...
sin importarles el esfuerzo
ni las gotas de sudor en su cara.

Por vosotros compañeros,
para aquellos que supieron
de los deliciosos colores del alba.

Para los amigos que nos acompañaron
persiguiendo al sol cuando se ocultaba.

Todavía en las noches estrelladas,
con testigo de la luna llena,
vemos vuestras sombras
entre las chaparras;

y al intentar seguirlas
tan sólo descubrimos la fragancia
que al moveros dejáis,
del tomillo y la salvia,
de nuestras queridas montañas.

ELDA 25 Septiembre 2016
Jesús Gandía Núñez

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Tarde gris y otoñal



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Tarde gris y otoñal

Se nos fue el verano playero
el del sol a la plancha,
el de rojo o moreno.

Ese verano de letargo
y siestas sudorosas;
de sombrilla y arena
de chapuzones en la piscina,
y paseos de suave brisa.

Ha llegado el otoño
y los días son más cortos;
se acabaron los baños
y el sudor en los sobacos.

También hemos perdido
el cielo azulado,
ahora pinta gris y nublado,
señal que el otoño se ha instalado.

Empiezo a ver las viñas
de color ocre y amarronado
y pierden las higueras
el verdor de sus hojas.

El fresquito matinal y nocturno
nos lleva hasta el guardarropa
cubriendo brazos y hombros
y piernas hasta el zapato.

Ya la luna es esquiva
y las nubes la mantienen oculta.
Algo cambia en nuestra conducta
que parece más triste y mohína.

Será que se aproxima
el dios de los vientos y tormentas

para preparar las tierras
para la sementera.

El otoño nos procura
infinidad de cosas buenas
entre ellas la lluvia fina
motor y fluido de la vida.

Gracias querido otoño
contigo comienza el ciclo
que hará lucir la primavera.

ELDA 23 Septiembre de 2016
Jesús Gandía Núñez

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Peregrinos de la palabra


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Peregrinos de la palabra


Un sentimiento profundo
nos mueve y hace camino;
antes fue en San Pascual
y después fue en Orito.

Hoy la poesía llega a Aspe
en honor a su Virgen de Fatima.
Sonaran en su Ermita las palabras
como si fueran música sacra.

No pretendemos justificar el ego
tan sólo trasladar nuestros versos
y empaparnos de los ajenos.

Que suene la palabra
que se escuche al poeta
que la música acompañe
una noche de poemas.

Peregrinos generosos
sin más exigencias
que no suene hueca la palabra.

Junto a esta venerable Ermita
y con voz clara y entusiasmada
recitaremos estrofas
a la Virgen de Fatima.

Sembraremos estas calles
con ecos de nostalgia
para que algún día se recoja
la cosecha de la palabra.

Por todo eso y por la poesía
seguiremos nuestro destino
con la palabra peregrina.

Gentes de distintos pueblos,
poetas de la letra escrita,
gritemos junto a la Ermita
¡que se respire en Aspe...
la belleza de la poesía!

ELDA 23 Septiembre 2016
Jesús Gandía Núñez




La Luna llena

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La luna llena


Caminando por la arena
asomó sobre el mar la luna llena
era tan tentadora y bella
que no pude evitarlo
di un gran salto
y me hice con ella.

Anoche me llevé la luna a la cama
ella mi guiñó un ojo
y cerré la mano para abrazarla,
noté que menguaba,
pero estaba tan encendida y cálida
que seguí acariciándola.

Complacida y agradecida
me estuvo sonriendo
hasta altas horas de la madrugada.
Cuando el sueño me venció
se abrió mi mano para soltarla.

Y esta mañana
solitario en mi cama
solo pude ver
unas lágrimas
que brillaban.

Eran sollozos de la luna,
que se dejó al alba
cuando me abandonaba.

San Juan 19 Septiembre 2016
Jesús Gandía Núñez

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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Romance de una noche


                                                                                   155









Romance de una noche


Te vi en un bello sueño
penetrar por mi ventana;
se iluminó toda la estancia
con tu áurea delicada
y perdí la compostura
en cuanto oí tus palabras.

Me dijiste que eras estrella
de una lejana galaxia,
y que andabas por la Tierra
peregrina y solitaria.

Que después de viajar años luz
por nebulosas y galaxias
habías recalado al azar
en este planeta y en esta ventana.

Y aquella noche sonó una copla
que a coro cantaban la luna
y dos luceros que la acompañaban.

"¿Donde vas fugaz estrella
tan luminosa y dispuesta
piensas que en la Tierra
encontrarás quien te quiera?

Si es así y lo hallas
recuerda tu triste pena
que habrás de seducirlo de noche
por que el día será tu condena"

Y fue una noche apasionada
donde mi cuerpo y tu silueta
fundieron sus miradas;
sin importarnos el tiempo
ni que pasaría mañana.

Y nos sorprendió el alba
quedando de tu áurea
tan sólo una estela blanca.

Desperté de mi sueño...
y se esfumó el romance;
y jamás volvió a mi ventana
la estrella peregrina y lejana.

San Juan 18 septiembre de 2016
Jesús Gandía Núñez