Chuspamontes,CEEmontes

viernes, 14 de junio de 2019

¡OJITO, CÓMO LUCES!




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¡OJITO, CÓMO LUCES!

Me deslumbras más que el sol cuando amanece
mucho más que las luces largas de tu coche
Tienes la capota roja de un Ferrari,
neumáticos de alta montaña
y retrovisores que me señalan;
aceleras mi cuerpo, en cuanto apareces,
y cuando frenas, se me van las ganas.
Si me dejaras tomar tu delantera
y me hiciera cargo de tu volante
estaría dando vueltas al mundo,
refugiado en ti, como un notable cobarde.
Déjame que te pruebe en las curvas peligrosas
que en las rectas ya me arreglo yo sólo,
y espérame en la meta...
que en poco llegaré como una moto.

Elda 14 Junio 2019
Jesús Gandía Núñez

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Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.

EL ÁRBOL DE LA VIDA




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EL ÁRBOL DE LA VIDA

Venimos de un germen, de semilla humana,
que cayó y brotó en tierra fértil y húmeda,
con la explosión y la fuerza de un volcán de Java.
Profundizaron nuestras raíces hasta perder su pista
en lo más oscuro de nuestros recuerdos.
Y el antes, débil brote, se hace adulto como un frondoso árbol
le crecen brazos y piernas como grandes ramas,
y se suceden años y emociones y pasa la vida.
Cada vez la piel con más arrugas,
y el tronco con la corteza más dura.
No somos perennes como el olivo,
se nos va cayendo el pelo y provoca la calva,
la piel se vuelve un pellejo y flácida
y le cuesta a la savia llegar a su destino.
Los fríos inviernos nos causan traumas
y nos hacen perder parte de las ramas
que antes buena sombra daban.
Y el ciclo termina cuando un viento huracanado
nos arranca de cuajo raíces y vida
y nos manda para sementera entre 4 tablas.

Elda 14 Junio 2019
Jesús Gandía Núñez


LEO Y ESCRIBO



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LEO Y ESCRIBO




Escribo en el parque mientras los niños juegan,
escribo en casa con el ruido de la lavadora,
escribo en la terraza cuando el viento amaina,
o en la montaña cuando el cansancio me atrapa,
y escribo en el campo hasta con el ruido de la cigarra,
como podéis ver, la escritura siempre me acompaña.
Todo lo observo y en todo veo la belleza
y lo hago así porque me compensa y me halaga.
No busco sinsabores ni flores flácidas,
necesito rosas que me regalen su aroma,
y es la lectura la fuente que me abreva y atesora.
Escritura y libros… compagino ambas cosas;
me llenan horas enteras, y no me dejan segundo que me aburra.
Sólo temo que en casa se rebelen libros y poemas
que luchan a diario por colocar sus posaderas;
hace mucho tiempo que el orden se convirtió en tumulto
y no consigo encontrar nada a la primera.
No descarto una cacerolada de libros y poemas,
¡hartos de tanta competencia!
y me castiguen a pasar la noche en vela.


Elda 14 Junio 2019
Jesús Gandía Núñez










jueves, 13 de junio de 2019

SIN ESFUERZO NO HAY PREMIO


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SIN ESFUERZO NO HAY PREMIO

Corre sumiso el inepto a acomodarse en su silla,
tratando con el mínimo esfuerzo de defenderla.
¡Para qué sulfurarse si tiene al mediodía las judías puestas!
Y esa es la gran lacra que todo lo ralentiza;
no hay ingenio, ni esfuerzo, ni se investiga.
Creemos que rueda sólo el carro de la vida,
y que con desear algo o mendigarlo,
podemos conseguir buenos frutos de nuestra huerta.
Cada callo de las manos es ladrillo para el destino
y será cimiento para terminar nuestro castillo.
No es la suerte la que nos muestra el camino,
son la voluntad, la constancia y el trabajo
primos hermanos del éxito que deseamos.
Y si nos sentamos a ver el tren a diario,
dejándolo pasar de largo sin inmutarnos,
no podemos quejarnos por la mala suerte que nos acompaña,
a eso se le llama pereza, vagancia y desidia.

Elda 13 Junio 2019
Jesús Gandía Núñez



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LA TERNURA DEL GRANDULLÓN



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LA TERNURA DEL GRANDULLON (Relato)
Sergio tenia 7 años cuando sus padres, venciendo sus miedos, decidieron tener otro hijo. Y cuando nació Belén, su hermano mayor ya había cumplido 8 añitos y se debatía a diario con sus compañeros de educación especial en aquel colegio donde todo eran cariños y ternura.
Belén fue creciendo a la sombra de aquel chico corpulento que la quería a rabiar. Sergio donde únicamente se sentía ignorado era con los chicos de su calle que apenas contaban con él para nada. Siempre su madre atenta a los desaires de sus vecinos, lo llamaba con el pretexto de que cuidara de la pequeña Belén. Ésta era el osito de peluche de Sergio y la niña se sentía feliz en sus brazos.
Belén acababa de cumplir 18 años y se disponía a ingresar a la universidad con unas excelentes notas. Desde que acompañaba a su madre, a recoger a Sergio a su escuela, siempre tuvo la intención de ocupar el puesto de una de las profesoras de Sergio y ahora había llegado el momento para conseguirlo. Creció en ella tanto la ternura y el apego a aquellos niños necesitados de cariño que no lo pensó dos veces y se matriculó en magisterio para educación especial.
Aquella tarde como otras tantas salió de paseo con el grandullón de su hermano, por aquel solitario parque a las afueras de su barrio. Y cuando ambos susurraban una de las canciones infantiles que le gustaban a Sergio, se les acercaron tres jóvenes que provocaron a Belén con gestos obscenos y se burlaron de Sergio, a lo que ella replicó autoritaria y con genio para alejarlos. Estos siguieron insistiendo para intimidarla y Sergio que hasta entonces les había reído las gracias, al ver enojada a su hermana y zarandeada por uno de los chicos, se levantó y lo agarró por la sudadera separándolo de un empujón de Belén como si fuera un pelele.
Los otros dos chicos intentaron agredirlo, pero sus golpes lo único que conseguían era enfurecer más y más a Sergio, que acabó poniéndolos pies en polvareda. Mientras, su hermana, había llamado con su móvil a la policía que apareció en cinco minutos
Aquel primer susto de Belén no fue a mayores y a partir de entonces tuvo muy claro que no debía andar sola por según que sitios solitarios y que Sergio era su ángel de la guarda.




martes, 11 de junio de 2019

LAMENTOS EN EL MEANDRO






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LAMENTOS EN EL MEANDRO

Te vi reflejada en el agua transparente del río,
allá donde el meandro forma la curva de tus caderas,
donde una orilla pretende unirse a la otra sin conseguirlo,
en el paraíso liviano de mis más eróticos sueños.
Tú, enigmática y romántica, desde el agua me sonreías,
como una resuelta ninfa, que surgía de las aguas.
No tuve valor para seguirte y te perdí de vista;
ahora vengo a diario a este mismo meandro
y, por más que te reclamo, no consigo ver tu reflejo.
Lamento cada día mi cobardía, y sentado en la orilla,
sigo esperando que se cumpla el milagro
que me permita volver a ver tu sonrisa;
y en cuanto aparezcas, no dudaré en lanzarme al agua,
sumergirme de tu mano y confirmarte lo mucho que te amo
y que sea el río quien ponga sosiego
a esta larga incertidumbre que me mata.

Elda 11 Junio 2019
Jesús Gandía Núñez


lunes, 10 de junio de 2019

EL DESCUBRIMIENTO DE MI NIETA PEQUEÑA



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EL DESCUBRIMIENTO DE MI NIETA PEQUEÑA


Con tu visita se llenó la casa de voces y risas,
volvió a reinar la improvisación y la alegría
y todos giramos sobre tu eje
convencidos de tu osadía;
sabiendo que si te perdemos de vista
en un segundo la lías.
Eres una fiesta continua,
nunca sabemos lo que piensas;
igual sueltas una carcajada que lloras.
Menos mal que ahora con lo que hablas
nos tienes distraídos con tus medias tintas.
Lo mismo sueltas media frase en catalán
que en castellano la terminas.
Has descubierto la fiesta de  “Moros y cristianos”
y la música de tambores y timbales
que resonarán por mucho tiempo en tu cabeza.
Y esa es la gracia de tus dos años y medio,
pues la pura fantasía es lo que fomenta
esa carita llena de pícara inocencia,
que nos tiene subyugados por activa y atractiva.
¿Y NO SE COMO VIVIREMOS AHORA… CON TU AUSENCIA?

Elda 10 Junio 2019
Jesús Gandía Núñez

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