Chuspamontes,CEEmontes

miércoles, 22 de abril de 2020

VIVO EN LA AZOTEA



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VIVO EN LA AZOTEA

He cambiado de hábitat;
pasé de estar siempre en la calle
a estar confinado cerca del cielo,
aquí arriba, camino poco y doy el talle.
Ya no divido el pueblo por calles,
sino por edificios y azoteas,
que es por donde me muevo,
y allí ubico al vecindario.
A distancia hago los saludos
desde una altura hasta otra
y casi siempre por gestos,
¡Como si aparcara aviones!
Mis gestos sustituyen a las palabras,
y los utilizo hasta en la calle,
más por miedo que por ganas,
porque necesidad de hablar sí que tengo.
Al vivir alto, veo de cerca la gloria,
y al no haber seguridad en los entierros,
será más lógico, si el “bicho” llega,
decidirse por algo más directo,
pasar sin salvoconducto, y sin dar guerra,
si es posible … discretamente al cielo.

Elda 22 Abril 2020
Jesús Gandía Núñez

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martes, 21 de abril de 2020

LA VEDETE



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LA VEDETE

Hoy se coló una paloma en la terraza;
no penséis que es una vulgar paloma,
se trata de una de esas mimadas
con colores chillones y anillada.
Primero pensé que saldría volando,
pero no amigos, le gustó la estancia,
y si no llega a ser la hora de la comida,
aún estaría consintiendo que la filmara.
Se ha paseado por nuestro contorno
entre todas las macetas, mesas y sillas,
sin inmutarse por nuestra presencia,
pavoneándose, vanidosa de su belleza.
No era una paloma cualquiera,
era toda una vedette de revista,
con elegante vestido negro de plumas
y en el centro una gran franja amarilla.
Al final acabó con mi paciencia,
y la he dejado de ama de la azotea,
supongo que estaba acostumbrada,
a lucir sus plumas por la pasarela.

Elda 21 Abril 2020
Jesús Gandía Núñez




LANCÉ POR LA BORDA MIS PENAS



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LANCÉ POR LA BORDA MIS PENAS

Cargué mi corbeta de penas
y dejé la esperanza en tierra;
navegué por todos los mares,
sufriendo tempestades y mareas.
Repartí a tiburones y ballenas
cada una de mis  tristezas,
a ellos les sirvió de alimento
y yo olvidé el desaliento,
entre alegres delfines y sirenas.
Con el viento azotando las velas,
y el cielo cubierto de estrellas,
soñé una noche contigo,
y al ver el sufrimiento en tu cara,
regresé de nuevo a tierra.
Me esperabais en el puerto,
tú y un rayo de esperanza,
llena de pasión y lágrimas.
Y, ya desaparecidas mis penas,
pude encontrar aquí mi calma.
Allá en los mares…
quedaron ahogadas mis penas,
para poder tenerte a mi vera
sin lodos que nos separaran.
Tan solo…la pureza...
de un corazón que te ama.

Elda 21 Abril 2020
Jesús Gandía Núñez

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lunes, 20 de abril de 2020

NO MIRAROS AL ESPEJO




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NO MIRAROS AL ESPEJO

Del abandono en que hemos caído,
me doy cuenta tan solo, cuando me afeito.
Es la única vez que me miro al espejo,
y entonces me comparo con mi edificio.
Con el suelo de la terraza herido,
un patio interior, de humedad sombría,
donde las grietas, de tan cercanas, fornican;
unos toldos que el viento hizo jirones,
que semejan golondrinas que no despegan,
y piden a gritos un urgente recambio;
unas paredes blancas que necesitan brocha,
antes de que se conviertan en el color de los chinos.
La misma imagen tengo yo cuando me veo,
con la cara labrada, como un bancal de arrugas;
mi gran cabellera convertida en flequillo,
escaso y vestido de blanco, como las novias;
mis piernas, antes vitales, son ahora esclavas
de la artrosis y de la degeneración continua;
las manos, con dedos que ya no obedecen,
e impiden estrechar las que me ofrecen mis amigos;
tengo que salir al exterior con la piel protegida
con gorra y gafas para que el sol no se cebe,
como un fantasma que se esconde bajo la sábana,
para que no lo extermine la luz del día.
Han pasado 23 años desde que llegué a esta casa;
con un cuerpo excelente que parecía eterno,
cargado de ilusiones y una actividad extrema.
La casa estaba exultante y recién terminada;
pero la crueldad del tiempo nos deterioró a ambos,
y aunque vamos resistiendo de mala manera,
las carencias se agravan;
así que lo mejor será no mirarme en el espejo
yo, ya no tengo arreglo, pero sí lo tiene la casa
y habrá que darle un repaso de arriba abajo.
Pero eso será, cuando este “bichito” acabe la temporada.

Elda 20 Abril 2020 
Jesús Gandía Núñez



domingo, 19 de abril de 2020

PALMAS




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PALMAS

Sí, palmas, pero las palmas del día de Ramos
este año, por primera vez, no las celebramos.
También hemos dejado de aplaudir en espectáculos,
ahora las palmas van para seres anónimos.
Palmas por los héroes sanitarios,
que están luchando en vanguardia;
por transportistas y bomberos,
por la UME y por el ejército
por todos los que nos proveen de alimentos
por trabajadores de supermercados,
por la Guardia Civil y funcionarios
que procuran que se cumplan las normas.
Y así vamos pasando este confinamiento
con las palmas en carne viva
sin cansarnos de agradecimiento.
Jamás se agradeció con tan simple gesto
servicio tan peligroso y complejo,
ni nunca el personal, fue tan solidario.
Así que seguiremos golpeando palmas
hasta que nos sangren las manos.
Resistiremos sin echar una sola lágrima,
aplaudiremos a las 8, en balcones y terrazas.

Elda 19 Abril 2020
Jesús Gandía Núñez

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sábado, 18 de abril de 2020

VIVIR SIN LA ESENCIA


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VIVIR SIN LA ESENCIA

Me hace falta oír el susurro de la fuente,
el gorjeo mimoso y amoroso de los pájaros,
que impetuosos, se transmiten de rama en rama;
que la brisa se lleve el tormento de mi cara,
y sienta de cerca el cálido abrazo de mis nietos.
Necesito volver a recorrer mis senderos,
bajo la sombra protectora del bosque austero.
Nunca fui hombre de asfalto y voy renqueante,
sin solución inmediata, entre el olor alquitranado
que regurgita el miedo en el silencio de las calles.
Me emociona pensar en la vuelta a lo cotidiano,
porque nos hemos convertido en sedentarios,
auténticas estatuas de mármol, simples estampas.
Solo la lluvia me despierta de este letargo,
recordándome la belleza de la primavera.
Ausente de lo más esencial de la vida, la naturaleza…
perezco cada día acosado por la desidia.
Y sediento de nuevos e imposibles encuentros,
sangro por los poros, tristezas y desventuras,
que me atormentan … incrementando mis dudas.

Elda 18 Abril 2020
Jesús Gandía Núñez

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viernes, 17 de abril de 2020

NO ME MUEVO DE LA TERRAZA



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NO ME MUEVO DE LA TERRAZA

Sigo sumido en el verdor de la terraza,
con los montes eclipsados en la lejanía,
por el fuerte aroma de las plantas,
y mi vista, seguramente por miedo,
no las traspasa, solo de ellas se empapa
y se queda conmigo encerrada en casa,
disfrutando de la exuberante belleza
y el subidón que les otorga la primavera.
Compiten lirios, geranios, rosas y azucenas,
por ser su emblema y la más bella de la terraza.
Ellas son la mejor medicina para esta tristeza,
y me recuerdan que el mes de Abril es alegría
porque todo se llena de vida nueva.
El galán de noche se eleva hasta las estrellas,
los pinos no crecen más por falta de tierra,
pero las enredaderas colonizan paredes y verjas
y se alejan descaradas como el adolescente
que pide libertad cuando aún se le niega.
Yo me quedo en la terraza, con mis macetas,
pero siempre soñando con mis montañas.

Elda 17 Abril 2020
Jesús Gandía Núñez

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