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miércoles, 8 de junio de 2022

LOS "PUNTAZOS" DE ENRIQUE

 

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LOS “PUNTAZOS” DE ENRIQUE (Cuento infantil)

Enrique, no era el chico con el mejor físico de la clase, de hecho a duras penas aprobaba con un raquítico cinco los exámenes de gimnasia. Pero era muy inteligente y prestaba mucha atención a las explicaciones de sus maestros.

 

Llegó al colegio, por enfermedad de su profe de siempre de Educación Física, Luis, un joven licenciado con nuevas ideas, que calaron muy hondo en Enrique; se trataba de una forma de interpretación de los mapas por el sistema Dufourd.

 

El niño, que acababa de cumplir doce años, se empapó con aquellos signos y normas de orientación, y aunque al principio le resultaron algo confusos, pronto se fue familiarizando con ellos. En una prueba que hizo el profesor en el cole, donde escondió “una tiza azul” en un punto secreto, designado en un plano con signos Dufourd, fue Enrique el primero en encontrar la tiza. Eso le dio al chico un “puntazo” sobre sus compañeros de clase, que lo tenían clasificado como “melindroso” y de muy poco físico.

 

Tras aquella prueba, y aprovechando la salida de excursión que había programado la dirección del colegio, a un área recreativa de monte, a las afueras del pueblo; Luis, el joven profesor, recorrió el domingo anterior la zona, y trazó un plano Dufourd, hasta el punto donde escondió el libro, que sería el premio a quien lo encontrara el primero.

 

La víspera de la excursión, Enrique estaba inquieto, y apenas pudo conciliar el sueño. Estaba convencido de que aquella aventura podía darle nuevos valores ante sus compañeros. Haría todo lo posible por vencer en la prueba que les había anticipado el profesor.

 

Llegaron al área recreativa, cantando canciones y muy contentos. Y después del almuerzo, los reunió Luis, y tras darles las normas para que ninguno se perdiera y no se salieran del área que la limitaba un riachuelo en una parte, y en la otra una carretera; les dio un pequeño croquis a cada uno y cuando todos lo tuvieron tocó el silbato de salida, advirtiéndoles que no se precipitaran, porque si se equivocaban nada más empezar, no lo encontrarían.

Enrique lo estudió con calma, dejando que otros más explosivos comenzaran a caminar en la búsqueda del libro. Algunos se confiaron de los primeros que se alejaban y los siguieron, pero Enrique a pesar de que se quedó el último, interpretó muy bien los datos del profesor y llegó al punto donde estaba escondido el libro el primero. Regresó hasta el inicio y cuando llegó, Luis lo felicitó de nuevo y le explicó que aquel libro se llamaba “LA PUNTA DUFOURD”, un monte de los Alpes, y que le habían puesto ese nombre, en homenaje al General francés que inventó este sistema de orientación.

Ni qué decir, la alegría de Enrique, cuando recibió la felicitación de su profesor, ante todos sus compañeros, Eso supuso otro “puntazo” para el chiquillo al que ahora todos admiraban y dejó de ser el “torpe de gimnasia”.

 

Elda 8 de junio 2022

Jesús Gandía Núñez

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HUELLAS

 

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HUELLAS

Se van quedando grabadas en mi cuerpo,

las huellas con las que me relaciono;

unas más profundas que otras,

algunas me hicieron heridas profundas.

Pero de todas, me quedé lo bueno;

copié las frases más bonitas,

admiré los mejores gestos,

y traté de imitar a los genios.

Nunca desprecié cualquier huella,

por discreta o pequeña que fuera,

de todas aprendí alguna cosa

y debo dar gracias a todas ellas.

Aunque ha habido una huella,

que fue tan decisiva y profunda

que la llevo fundida en oro,

para que jamás se me pierda

y es la tuya, querida, la más singular huella.

 

San Juan 6 junio 2022

Jesús Gandía Núñez

 

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PLACERES QUE SUBYUGAN

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PLACERES QUE SUBYUGAN

No hay mejor alimento para el alma
que disfrutar, con la sonrisa de un niño,
mientras su mamá lo amamanta.
O la mirada tierna de la mascota, agradecida,
tras haberle servido la comida.
No hay nada más satisfactorio,
después de una excursión por la montaña,
soportando los calores veraniegos,
que un buen remojón en la cascada,
de un arroyo de aguas frías.
No hay nada más dulce en la vida,
que el beso de retorno de tu dama,
después de ausentarse varios días.
¿Y qué me decís, de la espectacular salida del sol,
que nos regala el amanecer cada día?,
¡Eso es un milagro innato de la naturaleza!
O la impresión que producen unas nubes rojas,
cuando el sol deja paso a la luna.
Y también me quedo embobado,
viendo la cara disfrutona de la abuela,
que pasea, orgullosa, a la nieta en el carrito,
bajo los altos olmos del parque,
protegidas por su buena sombra.
Son muchos más los placeres
que nos aporta la vida,
pero debemos en cada momento,
saber aprovechar esos instantes de delicia.

San Juan 5 junio 2022
Jesús Gandía Núñez

sábado, 4 de junio de 2022

MORIR INACTIVOS


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MORIR INACTIVOS

 

Estamos atenazados por los miedos,

por los tristes pensamientos negativos,

que son falsos en su mayor medida

y coartan nuestras decisiones futuras.

Vivimos limitados por los fantasmas

que pululan alrededor nuestro,

haciendo caso a voces siniestras,

y anclados siempre en el mismo puerto.

Zarpemos, con las velas al viento,

surquemos los mares sin miedo,

y descubramos las posibilidades que hay

si permitimos que navegue el optimismo.

Lo contrario nos cierra puertas,

nos reduce a una vida precaria.

Sin la imaginación liberada

moriremos antes de tiempo.

 

Elda 4 de junio 2022

Jesús Gandía Núñez 

 

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viernes, 3 de junio de 2022

LLUVIA DE BONDADES

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LLUVIA DE BONDADES

 

Aterrizó la bondad sobre los mares,

con aire majestuoso y sabio,

impregnándolos con su encanto

y más tarde, las nubes se encargaron

de repartirla por el globo terráqueo.

Bajaron arroyos y barrancos

llevando a la bondad en andas

y todas las tierras que regaban

quedaban libres y emancipadas.

Hasta que interrumpieron su curso, los humanos,

creando infinidad de muros malvados,

que infectaron el mundo de tragedias,

de egos, de odios y de vanidades.

Pero alguien, valiente y atrevido,

dinamitó los muros y liberó las bondades,

y a ambas orillas de los océanos,

fecundaron semillas de solidaridad constante.

 

Elda 3 junio 2022

Jesús Gandía Núñez

 

 

 


jueves, 2 de junio de 2022

AMOR ODIO

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AMOR ODIO

 

Nunca fui partidario de tener perro,

quizás por mis malas experiencias,

la más antigua cuando era pequeño;

al entrar en la casa de un amigo

se asustó la perra, que acababa de parir,

y corrió tras de mí, hasta morderme.

De más mayor, también tuve ocasión,

que otras dos perras me mordieran,

decían sus dueñas, antes de que ocurriera,

“no se preocupe aunque ladre, que es muy buena”

Después del hecho consumado, apostillaban,

“algo habrá visto, porque ella no muerde”,

claro, llevaba una lámpara en cada mano,

y no podía defenderme;

en las dos ocasiones me quedé

con sus dientes marcados en la pierna.

También tengo que contar cosas buenas:

en una difícil excursión a Pirineos,

la compañía de dos mastines fue muy positiva,

tras una gran nevada quedó perdida la senda,  

gracias al empuje de los canes, no perdimos el aliento.

Todo esto viene a cuento,

porque hoy se nos unió un pastor alemán, sin conocerlo,

apareció por una senda tras nosotros

y nos fue siguiendo, unas veces delante,

y otras detrás, esperando en los cruces, muy atento.

Cuando llegamos al punto geodésico,

su respiración era la de un tren de mercancías,

y con el calor que hacía, su lengua kilométrica,

así que le he puesto agua en el hueco de una roca

y el animal, desesperado, me lo agradecía a lengüetazos.

En otra ocasión otro mastín enorme,

subió con nosotros a la Sagra en invierno,

comportándose amistoso hasta la cumbre;

pero al poco de estar allá arriba,

no se si sería por la altura,

se volvió agresivo, como si le hubiera dado la locura,

debimos defendernos con piolet y bastones,

y solo se calmó cuando descendimos unos metros.

Hace unos meses en la subida a la Torreta,

cuando se disputaba una prueba mundial de bicicletas,

otro pastor alemán me dio un bocado en la muñeca,

sin llegar a la carne, pero en casa comprobé,

que se cargó la correa de mi pulsera,

dejándome, sin reloj, ni cuentapasos.

Esta historia, de amor odio hacia los perros,

dura ya, más de setenta años,

así que siempre suelo ser, con ellos muy cauto,

y prefiero amistades con los pájaros picoteros

a pesar de que se coman el fruto de mis árboles.

 

Elda 2 junio 2022

Jesús Gandía Núñez

 

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miércoles, 1 de junio de 2022

OBSERVANDO LA CALLE

 


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OBSERVANDO LA CALLE

 

No hay nada más divertido,

ante el agobio del trajín diario,

que sentarse en una esquina,

y tranquilamente contemplarlo.

Hay que buscar el lugar adecuado,

y una hora punta atractiva,

no tener prisa, y concentrarte en lo que ocurra.

Pronto te darás cuenta

de lo abrumados que vivimos.

Que nos parecemos a un robot o a un ciborg

emitiendo señales programadas y repetitivas

que ejecutamos cada día:

la joven que acompaña,

a una señora mayor en su paseo;

el caballero que apenas puede controlar

las correas de sus tres perros,

los dos hermanos que van ligeros,

porque llegan tarde al colegio,

la chiquilla, cogida de la mano de su padre,

dando saltos de alegría, hasta el instituto,

el muchacho que pasa impertérrito en su bicicleta,

la chica morena, con el patinete eléctrico,

y muchos más paseantes con sus mascotas,

que pueden ser su principal compañía.

Os aseguro que se puede escribir

el volumen de una enciclopedia cada día.

 

Elda 1 junio 2022

Jesús Gandía Núñez

 

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